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La primera travesía en Quad desde 4XQUAD hasta la población de Llafranch, en la Costa Brava. Lo que hoy hacemos en poco mas de 4 horas lo hicimos durante toda una jornada. Sin GPS, siguiendo un road book, interpretando los caminos y en definitiva realizando una gran aventura. 11 QUADS POLARIS
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Que vamos a decir de Marruecos... Es la tercera edición en la que Centre Motor, Quads Manresa y 4xquad participan como promotores. Un nuevo recorrido, record de asistencia y la misma aventura de cada año. Esto es lo que, anticipadamente, sabíamos sobre este “TOUR MARROC 2004”. En el “briefing” del día 20 de Noviembre, realizado en unas preciosas cavas de St. Sadurni d’Anoia, lo anunciamos: “- Va a ser un recorrido inédito que nos llevará hasta las playas del Atlántico, en el sur de Marruecos y nos devolverá a Ouarzazate cruzando el desierto y pasando por la mítica ciudad de Zagora.” Los 41 participantes, animados y con ganas de aventura estuvieron atentos a las palabras de la organización y a las de los médicos, que en todo momento advirtieron de los peligros de África y nos aconsejaron sobre las precauciones que debíamos tener en cuenta. La mejor precaución era, sin duda, el auto control y evitar los accidentes. Era difícil. La pequeña avioneta que nos debía dejar en suelo Marroquí estaba repleta de “quadtreros” con ganas de dar gas y liberarse de las preocupaciones cotidianas. Aunque este precioso continente nos ofrezca un paisaje inigualable, unas sensaciones especiales y haga realidad la dicha que dice que “el que pisa por primera vez Africa no puede escaparse del retorno”, admitiremos que otro de los objetivos de los participantes era dar gas por sus espectaculares pistas. Recuerdo que en la edición anterior, esas excesivas ganas, al principio, y el cansancio en la última etapa nos pasó factura. Hubo siete accidentados. Por suerte, ninguno con lesiones graves. Este año ha habido cuatro y no hemos tenido tanta suerte. Un saludo a los Jordi Pedró, Jaume Bernabeu, Xavi Ribas y Miquel Sabaté que se habrán recuperado ya en casa. PRIMERAS ETAPAS DE PIEDRAS. Poco tuvo que ver con lo que esperábamos. La tradicional primera etapa, tranquila, sin excesivo esfuerzo físico y de pocos kilómetros se convirtió en un suplicio para algunos. El kilometraje no fue exagerado pero el ritmo de algunos grupos y las pistas pedregosas, machaconas, nos dieron una primera lección. Durante la tarde mas de lo mismo, o sea, mas piedras, mas pista con “Queds” secos y, eso sí, un paisaje fabuloso de montañas salvajes con formas caprichosas y bonitos pueblos que se depositaban encima de los WP de nuestros GPS. Fantástico. Mientras duró. El sol a media altura se apoderaba de nuestros ojos y nos impedía, no solo ver el paisaje, sino también la propia pista por donde circulábamos. Antes de esconderse detrás de las secas colinas disparaba intensos rayos de luz, los cuales, provocaron algún que otro susto. Estos, sin consecuencias. Quizá eso, la visión del paisaje y por supuesto la mala suerte, fueron los causantes de las dos primeras bajas de la expedición. Tanto Jordi como Xavi vieron el quad “patas arriba”, el primero con “menor mala suerte”, en los dos casos se acabó la excursión. La llegada a Tata por carretera fue de noche, para muchos. La cena, charla y los que estaban de más humor tomaron una de las escasas cervezas que se encuentran en los hoteles. El de Tata fue quizá el hotel menos atractivo, correcto pero poco vistoso. Dispusimos de él durante dos días distintos, uno de bajada y otro de subida. A las 9 de la mañana emprendíamos la marcha hacia Guelmime para empezar el gran bucle de tres días por la zona suroeste de Marruecos. El paisaje fue aburrido en los primeros kilómetros pero después, bordeando una pequeña y única colina colocada al lado de la carretera principal, se abrió un espectáculo de pistas paralelas, anchas, desérticas, rapidísimas, adornadas con colas de polvo que soltaban nuestros neumáticos y que daban color a un horizonte plano y azul. Después de una hora de estrujar el motor las pistas se fueron uniendo, apareció un nuevo suelo pedregoso, después mas pista, después la comida de campaña, después un trozo de carretera, después mas piedras, después nos quedamos sin gasolina (no todos), después se hizo de noche, después llegamos a la ciudad de Guelmime y después … aún nos quedaban 60 km de pistas, que no os puedo decir como eran porque no veíamos ni torta. Fue una etapa agotadora y dura. Finalizó el día con el mal sabor de boca de una rodilla rota, la de Jaime júnior, que se cayó del quad de mala manera. MAR I DESIERTO. La salida desde Bou-Jerif fue espectacular. En su modo y en su forma. Dejamos atrás las jaimas y el curioso fuerte donde pasamos la noche, y los 38 quads tuvieron que detenerse sin casi haber cubierto 30 km. Teníamos delante nuestro el balcón mas grande que nunca imaginamos y a nuestros pies el Atlántico. Estuvimos un buen rato sin el casco disfrutando del viento marino, del olor del océano salvaje y del sonido de las olas. La bajada hasta la playa fue a través de un caminito sinuoso que solo tenía salida en las horas de marea baja. Fue entonces cuando nuestros ATV se recrearon refrescándose las ruedas después de dos días de castigo pedregoso. 40 km de playa nos separaban de la desembocadura del Qued Draa, punto en el cual nuestro GPS nos decía: “foto y a la izquierda”. Nunca había dado tanto de si 40 km en línea recta. Fue de lo más excitante. Será difícil olvidar la sensación de cruzar la “plage blange” manchada por una alfombra de langostas muertas que encontraron su fin al no poder cruzar el mar e invadir las islas canarias. Por encima, a poco mas de un metro de nuestros cascos, volaban los centenares de gaviotas que se iban levantando a medida que avanzaba el ruido de nuestros quads. Tuvimos que ir sorteando los desechos del océano entre los cuales se encontraban cráneos de grandes cetáceos, delfines muertos o algún que otro barco hundido en la arena. En uno de ellos, que dibujaba una silueta oxidada al final de la playa, fue donde se hicieron la mayoría de las fotos. La ruta nos dirigía hacia el interior de un cañón de piedras y agua. Fue difícil la salida de él pero al final la destreza de los quads al trialear hizo que llegáramos a un singular cementerio de carros de combate, usados y abandonados por los soldados españoles durante la guerra del Sahara. En una antigua garita de vigilancia, un solitario soldado marroquí nos invitó a té. La tarde nos llevó hasta un bonito hotel a pocos kilómetros de la carretera a Tan-Tan. Las averías hicieron acto de presencia y Pere tuvo algún que otro imprevisto, uno de ellos le “premió” con un buen susto al quedarse su coche de asistencia metido en un gran agujero, en medio de ningún sitio a las 2 de la madrugada. Para los organizadores aquella fue una noche difícil y larga, que repercutió en la siguiente etapa. No hubo mas remedio que realizarla por carretera. Eran demasiados los contratiempos y el riesgo de aventurarse sin ninguna asistencia. ETAPA REINA Después del retorno al hotel de Tata y la paliza de asfalto del día anterior, esta etapa nos deparaba sorpresas. Salimos tarde, tuvimos que esperar la repesca nocturna de algún quad averiado, pero al final todos los sanos pudimos montarnos a lomos de nuestros quads, incluso Raúl que ponía de nuevo su 660 R en marcha. La comida nos esperaba al lado de un río, posiblemente por la cantidad de agua debió ser el Draa. Lo conseguimos cruzar, no sin antes golpear las piedras con las barrigas de nuestros aparatos. El agua salpicada y las huellas de las ruedas nos dirigían hacia el este, hacia el desierto, hacia el gran lago seco, hacia el Iriki. Los continuos y largos caminos de tierra fina se alternaban con las grandes planicies de desierto. Volvimos a repostar, esta vez no podíamos fallar, seria complicado quedarse perdido y sin gasolina de allí en adelante. La llegada a los 45 km de diámetro del inmenso lago Iriki se hizo esperar pero llegó de forma contundente. El horizonte en forma de espejo parecía inalcanzable. El suelo, en trozos embarrado, parecía querer frenar el quad y apoderarse de nosotros. Por suerte los motores ofrecieron resistencia y siguieron empujando hasta conseguir llegar a las dunas. Todos. Bueno todos no, Carlos se desvió en un gran río de arena. Fue a parar a un pequeño poblado nómada después de hacer uso de toda la gasolina que tenia en sus depósitos auxiliares. No tenía GPS. Pasó la noche con ellos. Seguro que la recordará durante toda su vida. El “vivouac” que la organización preparó en medio de las dunas fue de ensueño. Enmoquetado con originales alfombras bereberes, con jaimas de puro lujo, mesas adornadas y cubertería de plata. La comida deliciosa. Solo faltaba que saliera agua caliente de las duchas de campaña, que así fue ! Un grupo de nativos nos ofrecieron sus bailes alrededor del fuego, que junto con el apreciado whisky se encargó de culminar esa preciosa noche de acampada bajo las estrellas. Una jornada increíble con un magnífico final. Solo un susto. El del accidente de Miquel que nos tuvo en tensión durante unos largos minutos. DE VISITA A ZAGORA, LA PUERTA DEL DESIERTO. Zagora es paso obligado. Después de jugar sobre las dunas, hacer la consiguiente foto y filmar parte del DVD que cada miembro de la expedición tendrá como recuerdo, salimos escaladamente hacia ese destino. Dejamos, en parte, la zona más inhóspita de Marruecos para ir enlazando pequeños pueblos y finalmente alcanzar el gran canal que lleva el agua desde Zagora hacia el sur. Siguiendo el canal y las aisladas extensiones de palmeras llegamos a la “puerta del desierto”. Fueron unos escasos 180 km que los realizamos en pocas horas. El mejor hotel nos esperaba, la visita al barrio judío y finalmente las compras en la casa de Hamid formaban parte del ritual. También los chavales, maestros en todo, te ofrecen sus servicios. Bajo sus ropas sucias y sus manos agrietadas se esconde un espíritu de buscavidas y de comerciante. Nos limpiaron los filtros de los quads, nos repararon algún pinchazo, nos soldaron alguna parrilla, nos fabricaron pequeños ATV en madera de palmera y en definitiva, creo que nos cobraron lo que quisieron y nos “llevaron al huerto”. Pero esto nos gusta y a ellos también. Pudimos relajarnos y ver como la excursión se iba acabando. Solo quedaba una etapa que, en principio parecía de trámite. Pero tuvo su encanto. Por la mañana volvimos a encadenar pueblecitos a las veras de ríos y rieras. Pasamos por pequeñas aldeas donde las mujeres lavaban la ropa arrodilladas en la losa mojada, donde las niñas llevan a sus hermanos, bebes, a lomos como sacos, donde el medio único de transporte son los burritos y donde se mezclaban casas de cemento con ruinas sin tejado, seguramente habitadas por los mas pobres. Marruecos es, sobretodo, estremecedor. Incluso los que ya llevamos años visitando el país no dejamos de impresionarnos. Visitar África en quad es una de las sensaciones que uno nunca olvida. Por la condición como piloto y por la condición humana. El pequeño avión nos trasladó de nuevo a Málaga. La cena, el último hotel, y los sorteos de accesorios de algún colaborador de la travesía fueron no mÁs que una anécdota.
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Publicación escrit en la revista Quad and Jet a mediados del 2005. BCN-AGUADULCE 2005, NO SOLO UNA TRAVESIA. Nadie podía pensar que además de una dura excursión fuera tan divertida. Y es que como siempre, en un grupo, si hay buen ambiente hay garantía de éxito. Se llaman a si mismos el “Grupo la muerte”. Un poco macabro si no fuera por el significado “cachondo” con el que se toman el mote. Nada mas lejos de la realidad. Esta peculiar peña se siente orgullosa de sus hazañas, afloran compañerismo, aunque a veces difícil de entender. Desde que en la segunda edición de la Transpirenaica, con YAMAHA, se unieran los hermanos Romero con otros singulares adictos a las excursiones en quad, no han dejado de emprender aventuras. Otras transpirenaicas, una vuelta a Catalunya en 6 etapas, algún viaje a Marruecos, otro a Senegal y quizá, antes de esta ruta translevantina, la mas sonada fue la aventura en Venezuela, desafiando la selva del Orinoco. Esta vez, con algunos participantes añadidos al conocido grupo, nos dispusimos a cruzar España de Norte a Sur, desde Catalunya hasta Andalucía, desde El Vallès hasta Almería. No ha sido fácil, pero si algo mas distendido que en otras travesías. En ocasiones, la poca dificultad del trayecto estaba compensada con el aliciente que nos ofrecía disfrutar del paisaje. Aunque no os creáis que fue pan comido. El calor y el polvo se encargaron de que sufriéramos mas de lo esperado. Salida desde Granollers No todos pudimos tomar la salida desde la población Barcelonense. Imprevistos de última hora no permitieron a Miguel Angel y Agustí montarse en el quad el viernes por la mañana. Se unieron al grupo unos días mas tarde. Los doce quadtreros restantes pusimos nuestros cuenta kilómetros a cero y Joshua, encargado de los equipajes y comidas, puso la furgoneta en marcha. El track, nos llevaba dirección Manresa donde empezó realmente la aventura. Sobretodo para nuestro único UTV, el Yamaha Rhino, que nada mas empezar, desplazándose por una bajada repleta de restos de árboles talados rompía un fuelle de palier. Los de 4XQUAD fuimos previsores, pero fallamos al pensar que podía ser el mismo que el del Grizzly. No se parece en nada. Pero a grandes males grandes remedios y aprovechando que aún estábamos a una distancia prudencial de la concesión, Edu nos acerco dos palieres enteros. Hombre así cualquiera, ¿no?. Pues sí. Otro caso hubiese sido si nos ocurre en la trialera que nos acercaba a la ciudad de Tàrrega. En este punto, el que tuvo mayores problemas fue Félix con su Polaris 800. La desmesurada potencia del quad hacía levantar el tren delantero y obligaba a cargar el peso en la parte anterior del quad y sobretodo, subir con mucho tacto. Después de superar algún otro obstáculo en forma de cortado o interpretar el GPS por zonas poco transitables superamos la primera prueba y llegamos al hotel. No muy tarde. La ruta del segundo día no tuvo mayor problema que el polvo y el calor. Rozando Lleida, el track nos llevaba hasta el río Segre, dibujando su cauce y llegando al pantano de Mequinenza el cual fue escenario ideal para la comida. Para no perder tiempo, nuestro amigo Joshua se encargó cada día de organizarnos unos estupendos “picknics”. La cantidad de horas que estaban previstas sobre el quad no nos permitía regocijarnos en largas comidas. En Mequinenza comimos la mejor ensalada desde hacía años, un buen trozo de pan con embutido y de nuevo nos subimos a lomos de nuestros quads. Esta vez por pistas anchas, coincidiendo algunas de ellas con tramos de alguna que otra “Baja Aragón”, los quads parecían disfrutar a tope. Las largas curvas y los trazados de estos interminables caminos fueron lo mejor del día. Nos falto nada para hacer surgir nuestro carácter racing y eso sí, con el cuidado un poco olvidado, no hicimos mas que dar gas al asunto. Los kawa bicilíndricos, el Polaris y los Raptor estaban como peces en el agua y ponían las cosas difíciles a nuestro Yamaha Rinho, que aunque sin posibilidades, sorprendió a todos: - “¿Ya estas aquí?”, decía Esteban sin tiempo a sacarse el casco. Tuvimos que hacer un trabajo extra en 4XQUAD para que el biplaza alcanzara los mas de 90 km por hora; que ya estaba bien por según que pistas… Enric tenía problemas con el CDI de su preparado Bruteforce y tuvimos que substituirlo por el de serie, que aún así hacía ir muy deprisa al gran ATV. Fue un final de jornada y de etapa realmente divertido, solo faltaba enlazar las largas rectas por donde hace años debía transcurrir el tren proveniente de Tortosa. El “antiguo régimen”, concretamente Franco, hizo empezar las obras de este tren, incluso construyó las estaciones. Años después, el trazado, lógicamente sin vías, sirve para acoger algunos tramos de la “Baja” y para que algunos aficionados como nosotros puedan dar gas a tope a sus motores. Como he dicho antes, realmente excitante. El objetivo era Alcañíz, ciudad muy vinculada al motor por su trazado urbano. Llegamos también sobre las 6 de la tarde. Buena hora para ducharnos, desplazarnos al centro a tomar un refresco y cenar en el mejor restaurant de la ciudad. Puntuales como siempre, a las 8 de la mañana desayunamos mientras explicamos el track del día en el ordenador y emprendimos la marcha. El primer grupo fue superado por el de Enric al coronarse el piñón de transmisión del Raptor de Esteban. Y, ¿que pasa cuando te sucede esto el domingo por la mañana y no tienes el recambio a mano?. Pues que tiras de favores, y en este caso Raúl Loscos de Andorra nos hecho un gran cable. Nos desplazamos por carretera con la cadena bien tensadita hasta su concesionario Yamaha y muy amablemente su padre nos abrió el taller. Que tíos. En un minuto sacó un piñón de un cajón y en diez lo cambiamos. Solo por esto ya vale la pena ser fiel a la marca. Sin correr mas de la cuenta, eso si por carretera, alcanzamos al grupo delantero y en Utrillas volvimos a encontrarnos con Joshua. Faltaba Quini, Félix y algún otro quad que fueron a hacer una visita cultural por la zona. O sea, se perdieron. Tomamos unos bocadillos, bebida fría y hasta postres. Quedaba poco hasta Teruel. Como teníamos tiempo nos pudimos entretener en algún camino encharcado. La verdad es que fue el único camino encharcado del día. El único de los tres días de ruta y quizá el único que encontraríamos durante toda la travesía. Los Grizzly pasaron con desparpajo y el Rinho quiso y pudo hacer lo mismo. El agua llegaba hasta medio motor y no fue del todo fácil. Sabas se metió el primero y …. prueba superada. El parador nacional nos acogió, quizá un poco mas sucios que los otros días y sobretodo hartos de calor. Teruel – Cuenca, la mejor etapa. Espléndida jornada. Nos tragamos mas de 4 horas seguidas de caminos preciosos, con poco polvo y alguna que otra trialera. Los pueblecitos como Alobras o Toril unían las poco transitadas pistas. En esta etapa se añadieron al grupo Agustí en Grizzly y Miguel Angel con un 450. Estos revitalizaron la pandilla y mientras, el “grupo la muerte” hacía de las suyas. No teníamos suficiente con los 3 días de ruta que buscábamos aún mas obstáculos y dificultades. El primer cuarteto de quads con Esteban a la cabeza se encargó de colocar una barrera de piedras en medio de una pequeña trialera a modo de broma. El Gps marcaba el camino y había que subir por narices. Nos quedamos fura de juego. –“¿Será por aquí?”. Antes de recolocar las grandes piedras, que aún no sabemos como consiguieron moverlas, Miguel Angel quiso franquearlas con su 450 sin éxito. Esto olía mal. Los bromistas esperaban a pie de unas grandes rocas unos quilómetros mas adelante, probablemente partiéndose de risa. Pero conseguimos llegar. Apartamos las piedras menos pesadas y pudimos pasar todos, incluso el Rhino, que consiguió una vez mas dejar pasmado a mas de uno. El segundo subgrupo fue mas inteligente y sin hacer demasiado caso del obstáculo lo bordeó entre los árboles. Todos nos reímos un buen rato. Aquel lugar era estupendo. Cuando paró el cachondeo tuvimos tiempo para darnos cuenta realmente de donde estábamos. El paisaje era de la edad de piedra, con inmensas rocas que hundían el camino entre ellas y altos pinos que buscaban la luz para sobrevivir. Nos quedamos un buen rato sosegados, reposando y disfrutando de la bestial naturaleza. Habíamos entrado en los bosques de la serranía de Cuenca. Todo un espectáculo. No faltó la fotografía para los colaboradores. Todos nos enfundamos la camiseta de QUADEST e inmortalizamos el momento. Llegó la hora de comer. Bajo unos pinos de la población de Valdemeca estaba preparado el manjar. Cada día con una sorpresita. En esta ocasión pudimos hasta tomarnos una copita de pacharán. Se nos hizo un poco tarde y algunos optaron por la carretera. Rafel se chupó un buen trozo, desde antes de almorzar, al ceder la transmisión entera de su raptor. Los demás, unos por aquí, otros por allá fuimos desfilando por asfalto entre los acantilados de las monstruosas montañas. El calor era sofocante y después de repostar, a unos 20 kilómetros del destino del día, Agustí y yo coincidimos con la furgoneta de Josua. Cerca circulaba el agua por un pequeño y tentador rio. Nos faltó tiempo para quedar en calzoncillos y chapuzar-nos. Vaya día. Solo faltaba llegar al maravilloso Parador Nacional de Cuenca y alojarnos como unos verdaderos señores. Aprovechamos la siguiente etapa para relajarnos un poco, reparar un fuelle de palier del biplaza con volante, alguna rueda, limpiar filtros, y poner en condiciones los quads. Fue una jornada … , podríamos decir que bastante cultural. El poco trozo de carretera nos enlazó con los campos y campos de sembrados, con las extensas llanuras amarillas de cultivos y entre los molinos de viento que en su día desafió Don Quijote. La primera visita fue el castillo de Belmonte, majestuoso como pocos. Desde sus murallas, con los quads al fondo, imaginamos las andaduras del flaco caballero. Estábamos en pleno territorio del libro de Cervantes. Al acercarnos a la hora de la comida no tuvimos mas remedio que improvisar. La furgoneta tuvo otros quehaceres y los 13 quads paramos en una estación de autobuses. El hambre que traíamos, la sed y la excitación de la mañana hicieron colapsar las intenciones del propietario del bar. No daba abasto. Se le habían colado 13 locos, sucios, vestidos con indumentarias de colores y protecciones a lo “powerangers”y le estaban pidiendo mas de lo que sus manos podían dar. Y para colmo, cuando teníamos monopolizado el comedor, con las mesas en línea, las cervezas puestas indiscriminadamente y las bolsas de patatas abiertas, llegó Josua y se metió en la cocina del bar a hacer choricito y panceta. El tío alucinaba. Le pusimos el chiringuito del revés pero luego, agradecido, se sentó con nosotros a tomar el café. Aquel día ya podía cerrar. Probablemente hizo la caja de todo el día en una hora. El sol nos siguió castigando y el paseo por la zona de Tomelloso terminó en las lagunas de Ruidera. El baño nos sentó divinamente y la cena al aire libre dio paso a la tanda de chistes donde Angel nos hizo reír contando su vida y milagros. Pero quedaban dos jornadas. La penúltima puso también a prueba las posibilidades de nuestros aparatos. Entre olivares y campos de ganado se situaban las largas y anchas pistas. La conducción precisaba atención, tanto por los inesperados agujeros del suelo como por la cantidad de liebres que se cruzaban por el camino. Alcanzábamos velocidades altas y en ocasiones nos saltaba delante de las ruedas algún conejo que ponía a prueba nuestros reflejos. Al principio nos hacía gracia pero después la atención solo nos la podía distraer alguna parada para observar los toros bravos que pastaban por algún cerro. Seguramente eran los cerros de Úbeda. Preciosa y encantadora ciudad. Tuvimos tiempo de visitarla y cenar en un buen restaurante del centro. A la mañana siguiente dejamos Úbeda a nuestras espaldas y dirección a Jaén encaminábamos la última etapa. Esta tuvo un aliciente, aunque quizá el mejor de los últimos días. Sierra Nevada. Atacamos por La Calahorra por el Puerto de la Ragua. Después del refugio fuimos subiendo por las pistas hasta el lago seco. El Gps nos dijo que estábamos a unos 2600 metros de altura, aunque la verdad es que no lo parecía. El paisaje era de alta montaña pero el bochorno parecía no bajar de intensidad. Al llegar a Ohanes hicimos valoración. Teníamos un palier de un quad roto, nos habíamos desviado adrede del track, o sea sin Gps, teníamos ganas de llegar, terminar la fiesta y unas ganas de ver la playa que ni te cuento. O sea, carretera y manta. Los datos, según Toni, que estrenó Raptor para la ocasión, fueron: FECHA INICIO FINAL HORARIO KM CONSUMO 03.06.05 Granollers Tarrega 7h a 18 h 205 14.5 litros 04.06.05 Tárrega Alcañiz 8:30 h. a 17:30 h. 241 17.5 litros 05.06.05 Alcañiz Teruel 8:45 h. a 16 h. 222 18 litros 06.06.05 Teruel Cuenca 9:30 h. A 19 h. 228 17.5 litros 07.06.05 Cuenca Ruidera 9:45 h. A 17:45 h. 241 17.5 litros 08.06.05 Ruidera Ubeda 9:15 h. A 17 h. 192 14.5 litros 09.06.05 Ubeda Aguadulce 8:15 h. A 18 h. 301 19 litros TOTAL 7 DIAS 62.25 HORAS 1630 KM. 118.5 LITROS Los 7 dias terminaron con abrazos en la playa de Aguadulce. Diego, anfitrión en la zona, fue vestido al agua. El resto también terminamos mojados pero de cava. Esteban Romero, Quini Romero, Félix Gomez, Miguel Angel Giménez, Jordi Cubota, Toni Grau, Angelillo, Sabas, Diego Romero, Rafel Mayolas, Agustí Puertolas, Enric Gonzalez, Josep Ricós y Josua (en furgoneta), han sido los viajeros, los quadtreros, un grupo peculiar, una peña dispuesta a lo que sea en quad. Los veremos en otra ocasión. Quizá una aventura en Costa Rica. Josep Ricós
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Una de las excursiones mas familiares que realizamos en 4XQUAD. En el 2007 fueron 8 parejas mas 5 "singles" las que participaron de esta aventura. Desde la salida en Cagliari, en el sur, hasta l'Alguer en el norte estuvo llena de emociones, visitas culturales, montes, dunas en las playas del norte, buena comida, paseos, lluvia, sol y sobretodo muy, muy buen ambiente.
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Una nueva aventura de 4XQUAD con el CLUB TERRA YAMAHA. Se trata de una excursión especialmente pensada para ser compartida con la pareja o acompañante. Combina la aventur con el turismo, las pistas estrechas y rotas con largos caminos anchos o asfalto. Ruta gastronómica y buenos hoteles. Salida desde Vilassar el Viernes por la mañana hasta Llagostera donde comimos en un típico restaurante. Llegada a Llafranch y cena a pié de playa. Sabado ruta entre Llafranch y Darnius, comida en Banyoles al lado del lago y llegada al hotel Spa "La Central". Domingo ruta turística, corta, con visita a Massanet de Cabrenys y comida en Tapis. Una excursión fabulosa.
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Una excursión casi perfecta. Creo que no ha faltado de nada. Túnez es quizá uno de los países mas avanzados del norte de África. Islamista pero poco radical. En él hay montañas pero no muy grandes, dunas pero no muy altas y platós pero no muy extensos. Dicho de esta manera parece que no sea “ni chicha ni limoná”. En cierto punto es cierto, aunque en la variedad y en la sorpresa está el encanto. La realidad es que el sur de Túnez es un destino poco concurrido por los QUADS –ATV y sobretodo la primera vez que lo visitas te das cuenta de que lo atractivo es eso, que no hay nada especial. Es el piloto, el atv y el desierto, el mar de dunas, el reto, el dormir en tienda de campaña, el frió de la noche, la hoguera, el buscarte la vida , el estar a muchos, muchos quilómetros de ningún sitio y la ausencia de niños que como mucho te piden agua. No hay turismo de hotel de lujo y paseo en camello, esto se encuentra mas arriba, tocando a Douz. Allí desaparece la aventura, las ciudades, dejadas, sucias, albergan zocos y calles llenas de tenderetes. Los chicos del Club Wave Terra YAMAHA y de 4XQUAD llegamos vía Túnez capital un domingo por la mañana. Los GRIZZLYs estaban esperando en Matmata desde hacía dos días. Emili y Manolo hicieron el recorrido transportando los vehículos vía Marsella cruzando la aduana el viernes. El Hotel de Matmata de habitaciones trogloditas dio el punto de salida de la excursión. Unas pistas preciosas hacia el sur cruzando pocos pueblos nos llevó hasta los primeros platos de gas a fondo. Teníamos que controlar las ganas y sobretodo el gatillo del gas para no forzar las máquinas. De allí las primeras dunas, o semidunas como nosotros les llamamos. Cada vez mas grandes se iban enlazando como olas. Muy pronto la vista solo alcanzaba arena y algún palmeral al fondo a modo de oasis. Era Ksar Guilane. Entramos por detrás, por el antiguo fuerte militar. Al llegar, la vida en el lugar rodea un pequeño estanque de agua caliente. Natural y térmica, una gozada sobretodo por la noche. Nos alojamos en las tiendas reales de un camping. Al día siguiente se trataba de consolidar la conducción e hicimos un ejercicio de navegación con pocos wp que nos llevarían unos 50 km al interior para volver a Ksar Guilane por otra ruta. Todo fue bien. Por la noche un esplendido camello cocinado en ánfora y hoguera acompañado de pan hecho en la arena sirvió de alimento. Ya estábamos preparados para la aventura en el desierto. La mañana de no se que día, creo que era miércoles, nos levantamos pronto y aún pudimos pisar las dunas un poco compactas. Teníamos por delante dos Diaz de pura nada. Desierto, arena, algún árbol rezagado, seco, hoguera y cielo estrellado. Solo un pequeño albergue a pies de las montañas de Timbaine nos dio la sorpresa al ofrecernos unas coca colas. El Chaval nos dijo que hacía días que no veía a nadie. Los vehiculos estaban cansados y el calor agobiaba un poco. El brazo de Jesús, poco acostumbrado a los escalones de arena se empezaba a hinchar y al Grizzly de Alex le costaba subir las últimas paredes de arena fina. A priori, Marc y Sergio parecían mantener sus flamantes y preparados Yamaha en perfecto estado y Javi, sin quejarse en ningún momento llevaba el suyo totalmente de serie hasta cada final de etapa como si nada. La noche se acercaba y preparamos el vivouac. Manolo con el Toyota y los dos nativos con la pick up nos hicieron la asistencia. Entre otras cosas era imprescindible la gasolina. Pero no solo eso sabían hacer. Nos prepararon de nuevo un pan y una sopa que entró de maravilla y nos ayudó a pasar el frió cada vez mas intenso. En este paraje las dunas ya eran como dios manda. La conducción al día siguiente volvió a repetirse pero quizá con un grado mayor de dificultad. Las bajadas posteriores a los cordones de dunas se sucedían. La navegación se hacía un poco mas difícil y finalmente el trozo con mas vegetación cercano a Douz complicó el final e etapa con múltiples pasos y contra dunas durante casi 80 km. Manolo se encalló alguna vez con el 4X4, Jaime puso patas arriba el Grizzly y Jose empezaba a sufrir con el único Raptor de la plantilla. Quedaba una etapa para terminar la aventura desértica. Esta transcurría básicamente por el gran lago seco Chott El Jerid después de unos 60 km pesados de pista y asfalto. Entramos con cautela en el lago, peligroso por su barro traicionero. Poco a poco, ya mas confiados, paralelos a la carretera hacia Tozeur, el horizonte se volvía de color blanco, aparecía la sal del agua evaporada y entrábamos en un paisaje casi lunar. Tuvimos suerte. Depende de la época del año esta zona es impracticable. Esta fue otra sorpresa que nos acercó hasta la ciudad a través de 30 km de superficie plana, lisa, monótona pero excitante, blanca. Por la tarde visitamos el decorado donde se filmó la película Star Wars y disfrutamos de las últimas dunas. Lo demás fue tramite. Carretera y minibús hasta Hammamet. Fin de fiesta y a dormir. El Domingo ya estábamos en casa. Josep Ricós
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La segunda edición de la ruta por el Maestrazgo en el 2012 fue intensa y fria, muy fria. La ola siberiana nos pilló de lleno. En Cantavieja, lugar de partida de la excursión, estavamos a -8 grados. El Sabado por la mañana no estaríamos a mas. En Valdelinares -12 y la sensación de frio a causa del viento en la cima era de -20. Toda una aventura que nos hizo sufrir y disfrutar a la vez. Una experiéncia que INGRAVID puso a en nuestras manos organizando esta gran ruta.
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